domingo, 22 de julio de 2012

¡El Tráfico Me Convirtió en Cantante!


“Multiplicaos y llenad la tierra”, pero faltó aclarar: “...y antes hagan nuevas vías”. 
Cada día siento que mi ciudad está sobrepoblada, atiborrada de gente, aún estando muy lejos de India y  China. Pareciera que todos van al mismo lugar que yo, como si viviéramos todos en la misma urbanización y trabajáramos en la misma empresa.  Es casi como sufrir de delirio-persecución.
Ahora todos podemos pasar fácil 2 horas para llegar de un lugar a otro dentro de la misma ciudad, por lo que es altamente recomendable escuchar música y cantar tan alto que quien vaya en el carro de al lado te oiga y creas que estás tan desquiciada que mejor te deja pasar primero.
Pon la canción que más se adapte al estado del tiempo, que a su vez está relacionado directamente con el estado anímico y viceversa. Mírate en el retrovisor y canta durísimo que no hay nada que perder, de pronto y cuando menos lo esperes terminarás en otra cola: la cola del casting de un nuevo reality show del momento.
Madrugas, te emperifollas, llegas sin mucho tráfico porque aún ni amanece y te metes en la cola del casting. Allí conseguirás mucha gente vocalizando creyendo que se las saben todas, pero ¡No! porque resulta ser que no cuentan con que practicas dos veces al día todos los días de tu vida. Pasan las horas, cae el cansancio, el hambre y la desilusión porque si no escogieron al doble de Pavaroti menos te escogerán a ti. Como todos en la fila tienen hambre alguien comenta que “casualmente” llegó al supermercado aceite y harina. Sales corriendo abandonando así el sueño de ser la nueva Amy Winehouse y te metes en una nueva cola: la del supermercado.
Ibas solo por harina y aceite, pero te percatas que también hay azúcar, cuando acuerdas tienes el carrito repleto de cosas y ya la caja de 10 artículos no te funciona. Te toca hacer la cola de tutto il popolo que se pierde entre los anaqueles. Fastidiada llamas a tu mamá con voz de heroína y le hablas de tu gran hallazgo a lo que te responde — esta mañana conseguí—. Dejas el carrito abandonado en cualquier pasillo. Ya casi famélica vas a comer en la feria de ese centro comercial y haces una nueva cola: pagar con débito.
Luego de responder el tamaño y relleno de tu sandwich te ves atascada en una fila de gente hambrienta y deseosa de que los cajeros no se equivocaran al marcar la cédula y el comprador no se equivocara al colocar la clave. Antes era más sencillo, la gente compraba y paga con billetes. Ahora todos pagamos con plástico y eso ha producido muchas complicaciones. Luego de comer es bueno distraerse con alguna peliculita. Por lo que subes hasta el cine para conseguir algo que te despeje de un día tan infructuoso.
 Observas los carteles y terminas en una gran fila de gente que se le antojo también ir al cine. Mismo procedimiento de pago de todos quienes están delante de ti, por fin te toca pasar y compras el ticket que ahora incluye las cotufas. Feliz vas a la tienda de chucherías y ¿Adivina qué? hay cola peor que la del ticket para comprar un refresco y retirar tus cotufas. Gastas más de 30 minutos allí. Luego de ver la película, sales feliz pero ¡Oh sorpresa! harás una nueva cola: pagar el ticket de estacionamiento con el dinero que retiraste de un cajero en donde también hiciste cola.
— Señora, ¿Tiene sencillo?— 
— Caramba, no. El cajero me dio ese billete—
— Entonces póngase a un ladito hasta que me llegue el sencillo, para darle el vuelto—
Finalmente llegas a tu carro, y hay otra cola más para salir del estacionamiento. Como saliste en hora pico, mejor canta porque si largas la vista estará una serpiente de la misma gente que vive en tu urbanización y trabaja en tu empresa que se le antojó salir ese día a ver la misma película.
Mejor, la próxima vez invita a tus amigos a una noche de Karaoke, encárgales que traigan: aceite para los tequeños, azúcar para unos cocteles, harina para unas arepas a medianoche y cuando se aburran de cantar pongan una película que compraste en la cola de la autopista.